Adventures in Girona: fin de semana histórico

 Día 1:sábado

De Barcelona a Girona fuimos mi pareja y yo en Ave. Aprovechamos una promoción de 12 euros la ida si subes a las 8:25 horas. El trayecto en el tren de alta velocidad apenas duró más de la media hora, íbamos a dos cientos kilómetros por hora. Ni nos dio tiempo de acomodarnos en el asiento.
Pero la parte positiva es que llegamos a la hora del desayuno a Girona. Fuimos un momento al hotel Ultonia (de tres estrellas) a dejar las maletas y que se encuentra muy cerca del casco antiguo.

Desde allí, a pocos metros, se encuentra la plaza de la independencia. Una plaza de forma cuadrada donde sobre todo hay restaurantes y locales de comida.
Desayunamos en L’Aztan. Dentro del local tienen una especie de terraza cubierta con vistas a las casas del Onyar, que reciben su nombre por el río. Estas casas están restauradas desde hace poco y son una de las imágenes típicas y simbólicas de Girona.

Recomiendo el local donde desayunamos porque está decorado al estilo parisino moderno. Además, la bollería y pastelería es casera y tienen productos veganos, leche de soja y croissants hechos con harina de espelta (delicioso, la primera vez que lo como).
La mañana la pasamos en el casco antiguo. Cruzamos el río por el puente de Sant Agustí y callejeamos por allí, serpenteando por sus calles medievales y llevándonos por donde nos apetecía.
En Girona hay dos puentes muy famosos: el puente de piedra (pont de pedra) y el puente de las pescadoras viejas (pont de les peixateries velles). Este último también llamado puente de hierro o puente Eiffel, por que lo construyó el arquitecto de la Torre Eiffel.

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Y no es lo único que tiene Girona en común con París. En las Ramblas de la Llibertat hay escondido un mapa dibujado en el techo de uno de los arcos que hay junto a las tiendas. Esto es así porque antes había una tienda que vendía productos de París y para promocionarse decidieron esconder un mapa. Actualmente, la tienda ya no está. En un lugar se ha colocado una tienda que vende merchandising de series, películas y mangas.

Hablando del mundo del cine y de las series. La famosa serie Juego de Tronos ha rodado algunas escenas en diversas localizaciones del casco antiguo de Girona como la Catedral y la Basílica de Sant Feliu.
Para los que vayáis a Girona buscando el teatro municipal en el casco antiguo, resulta que se encuentra dentro del ayuntamiento. Te metes y encuentras a mano izquierda la puerta que lleva al consistorio y al fondo el teatro.

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Subimos muchas escaleras, serpenteando por el casco antiguo hasta que nuestros pasos nos llevaron a la Catedral. Pagamos la entrada de 7 euros cada uno que incluía visita al interior de la catedral y a la Basílica de Sant Feliu. Por 10 euros también incluyen la entrada al Palacio Episcopal (se encuentra junto a la Catedral) que es el Museo de Arte. Pero no queríamos pasarnos toda la mañana dentro de recintos.
Después de la visita a la Catedral, fuimos a ver los baños árabes. La entrada cuesta 2 euros cada uno. La visita en general está bien por el precio que te dan pero no nos entusiasmó lo que vimos.

Después decidimos recorrer parte del parque arqueológico para ir subiendo por los jardines que recorren la parte trasera del casco antiguo. Eso se traducía en más escaleras. Girona supone un buen entrenamiento para las piernas. Andamos por los jardines de la Francesa hasta los jardines de los Alemanes. En esta localización se puede visitar la torre Gironela. Como he dicho antes, subimos muchas escaleras, así que desde este lugar tenemos un buen mirador para ver la muralla romana que recorre parte del casco antiguo de Girona.

Después decidimos usar nuestro ticket combinado y realizar la visita a la Basílica de Sant Feliu.

Para entonces ya era la hora de comer y decidimos meternos en el König (plaza de Sant Feliu), que ya lo conocíamos porque en Barcelona hay dos. Pero probar el König en Girona era una obligación porque nació en esta ciudad. Y como siempre, lo recomiendo. Es comida de calidad a buen precio y con un excelente servicio rápido. Cumple los requisitos de ser bueno, bonito y barato.

En la misma plaza de Sant Feliu se encuentra una escultura muy curiosa de una leona de piedra subida a un pilar. En la pared pone una leyenda que dice: “Qui besa el cul de la lleona retorna a Girona” (Quién besa el culo de la leona vuelve a Girona). Bien, pues fuimos muy valientes y lo besamos. Después, leí en una guía de Internet que la Leona es una copia y la original se encuentra en el Museo de Arte de Girona…

Tras la prueba de valor, decidimos volver al hotel para dormir un poco y ver la habitación. Habíamos dormido fatal por la noche, siempre me cuesta dormir por el miedo a no escuchar la alarma o quedarnos dormidos, así que me paso las noches antes de viajar despertándome cada hora.

La habitación del hotel Ultonia estaba muy bien, cama de matrimonio con un colchón duro, varias almohadas y una ducha en el baño enorme con función lluvia. Agradecimos mucho la función lluvia, nos ayudaba a relajarnos tras horas de caminata.
Ya por la tarde, decidimos dar una vuelta por la Girona más moderna y contemporánea.

En nuestra ruta a pie, visitamos el parque de la Devesa, la casa de les Punxes, el parque del mediodía (cerca de la biblioteca municipal) y volver al casco antiguo recorriendo el río Onyar (que apenas tenía caudal). Nos sorprendió que apenas hubiera tiendas o vida de barrio fuera de la zona de la ciudad histórica y el ensanche medieval. Y no nos gustó mucho. Toda la actividad económica social y de servicios se centraba en un único punto, descuidando el resto de la ciudad, dando la sensación de pisos nido (solo para ir a dormir). En eso sentido, me gusta más Barcelona porque al menos hay vida en los barrios y distritos.
Terminamos el día cenando en un restaurante japonés de la plaza de la Independencia.

Dia 2: domingo

Empezamos el día desayunando en el mismo día y nos pasamos todo el día visitando el casco antiguo para ver zonas que nos hayamos dejado por ver. Como subir la muralla medieval y ver Girona desde lo alto. Recorrer el parque arqueológico y la plaza de los jurados, donde recorrimos un camino medio escondido que llevaba hacia la fuente del Obispo (font del Bisbe). Desde el año pasado está cerrada al uso público y ya no es potable pero el camino merece la pena para caminar.
Comimos en L’Argadà, una brasería de Girona y muy recomendada. El menú costó 12 euros cada uno y mereció la pena. Toda la carne estaba cocinada a la brasa, en un fuego de leña.

Después recorrimos el barrio judío y volvimos a recorrer las preciosas calles de la ciudad histórica, hasta el otro lado de la muralla para volver a subirla y ver la Universidad de Girona.

Terminamos el día tomando un helado en Rocambolesc, de uno de los hermanos Roca. La textura y cremosidad del helado nos gustó pero sólo hay seis sabores a escoger y diversos toppings. Yo escogí helado de manzana al horno con topping de azúcar de menta, galletas de mantequilla y chocolate blanco. Mi pareja escogió chocolate con fresas como topping.
Y nuestro viaje por Girona acabó. Regresamos en un cercanías de media distancia, también costó cada billete 12 euros. Sólo que tardamos más de una hora en llegar a Barcelona.

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